• martes , 23 enero 2018

Al Bat: Entrenando bateo extra…

 

Por Jesús Alberto Rubio.

En redes sociales se están acabado a la franquicia Naranja… qué no dicen.

Y es que cuando se pierde, sobre todo en juegos de definición, qué no sale a relucir.

¿Y sabe qué cosa?: miércoles en la mañana-mediodía ¡jugadores entrenando extra –y en especial en práctica de bateo– en el ES! (Sólo bateadores).

Habíase visto.

El 0-2 en contra, claro que los tiene contra la pared y pues…

Ahora bien, qué manera de ganar, de nuevo, de los Águilas de Mexicali a los Venados; tablazo de oro de CJ Retherford en la parte baja de la undécima, y vámonos… ¡y qué celebración!

En tanto, Charros emparejó la serie ante Tomateros, en Navojoa el pitcheo de los Mayos tiene el total control del bateo naranja y ni me cuente.

https://www.lmp.mx/noticia/18331

HERIBERTO CORRAL ROMO:

Estimado amigo: con relación a la excelente columna que publicaste ayer lunes, referida a Héctor Espino te comento lo siguiente:

Durante mi larga vida me ha tocado conocer personalmente a muchos, pero muchos jugadores amateurs y profesionales a lo largo y ancho de la República Mexicana (mi trabajo me permitió viajar mucho por todo México), inclusive a algunos peloteros amateurs que tenían enormes facultades para jugar hasta en las ligas mayores, pero desconozco la razón por la cual no llegaron.

Respecto al terreno profesional, me tocó conocer y tratar a Espino, el MEJOR JUGADOR MEXICANO DE TODOS LOS TIEMPOS (desbancó a Claudio Solano, que hasta entonces había sido mi ídolo).

No voy a hablar de sus grandes hazañas ni de su vida personal, puesto que de eso ya se ha comentado de sobra. Solo quiero referirme,- porque lo recuerdo como si fuera ayer -, a aquella fría mañana de noviembre de 1960 cuando tuve el gusto de conocerlo, saludarlo y platicar por primera vez con él.

En aquella ocasión me encontraba anotando un juego de la Liga Interbarrial de 1a. Fuerza de San Benito para el periódico “La Opinión”, cuyo cronista era mi inolvidable amigo José Elizalde, cuando de pronto llegaron al terreno de juego Héctor Espino, Juan de Dios Villarreal, Andrés “Avestruz” Rodríguez, Jorge Fitch y Miguel Sotelo.

Con excepción de Miguel, los otros eran de nueva contratación y Marco Antonio “Marciano”  Manzo, los había llevado precisamente para presentarlos a la afición, pues en esos tiempos y a esa hora, se jugaban simultáneamente muchos encuentros de gran calidad.

Después convivimos mucho tiempo y con todos los jugadores en el establecimiento comercial que era propiedad del papá del “Marciano” Manzo, hasta que el destino hizo que me trasladara a Baja California, en donde lo seguí tratando cada vez que venía con el equipo y cuando fue manejador en Tijuana, hasta que un trágico día de septiembre, encontrándome en un juego de beisbol en San Diego, dieron a conocer su fallecimiento.

Yo en lo particular no lo podía creer, hasta que hablé a mi casa en Hermosillo y me confirmaron la triste noticia.

¡Pero sigue siendo el Rey…!

CARLOS RODRÍGUEZ CANDILA

Estoy totalmente con lo narrado acerca de Héctor Espino; todo un personaje y efectivamente, sin tratarlo personalmente siempre noté hasta cierto punto timidez muy gentil y afectuoso comprensivo con la afición.

De Mamerto Dandrige: existe como comentario trascendido en prensa cuando Pasquel envió a uno de sus buscadores en Ligas Negras de EUA trajo al tal Talúa y efectivamente según fotos, era zambo (piernas arqueadas y además su modo de andar por lo mismo denotaba lentitud) y cierto dejo facial y corporal (me relataba mi difunto padre) de desgano o cansancio, flojera, desgarbado.

Al mirarlo, don Jorge Pasquel le comentó al contratista de donde había sacado y sobre todo por sus arqueadas piernas que por ahí podía pasar un ferrocarril a lo que el contratista contestó que sí, pero una pelota de beisbol nunca, no sé qué tan cierta sea la anécdota pero la historia y su paso como jugador de beisbol sobre todo en cuadro más su poderoso swing lo convirtieron en un ídolo incomparable.

 MÁS DE DANDRIDGE:

Te agradezco hayas traído a colación un pelotero de “Talla Extra” como lo fue el querido y respetado Ray Dandridge; y es que seguí su trayectoria en Cuba, pese a sólo contar con seis o siete años de edad ya que militó en mi equipo favorito de entonces, los Alacranes Azules de Almendares.

Fue una verdadera sensación a la defensa en la esquina caliente, magnífico bateador y veloz corredor, pese a que, según algunos, era tan zambo que por sus entre piernas, podía pasar un automóvil.

Decía el mejor amigo que haya tenido “Nuestra América, el apóstol cubano José Martí, “Honrar, honra”, comparto contigo y con mi amigo y colega Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga: Ray Dandridge, bautizado acá como “Talúa” está entre los mejores antesalistas de las Ligas Negras de Estados Unidos y si hubiera nacido blanco, disputaría la condición del más grande de todos los terceras bases en la historia de las MLB.

Reitero mis felicitaciones por el nuevo año.

Un abrazote.

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